No en mi nombre, no con mi complicidad, no con mi indiferencia, no sin mi oposición. Sionistas genocidas y asesinos fuera de Palestina ya!!!! Boikot a Israel ahora y para siempre!
NO A LA GUERRA! GERRARIK EZ! STOP THE WAR!


Resumen breve y rápido de una noche de desfase, como hace mucho que no teníamos, me temo que será difícil explicar la genial borrachera del sábado, y como casi que aún estoy de resaca, tampoco voya a esforzarme: un kinito brutal con retirados a las primeras de cambio, machacados, txupitos, cervezas, veneno (puto Mike y puto Stroh!!!), buena hierba, risas, saltos, gritos, la garganta destrozada de tanto cantar, desayuno destroyer y lo más importante, un tango en Buenos Aires en Noviembre del año que viene, yo lo bailaré, que lo prometido es deuda.
Poco a poco, como un suave goteo van pasando los últimos días del año y vamos pensando en pasar la hoja de un calendario que a estas alturas nos damos cuenta se ha ido volando.


el cansancio mental que puede llegar a producir el realizar viajes en el tiempo. El viernes yo era simplemente yo, con mis 28 años, recordando viejas anécdotas y deseando que llegara el sábado para poder reencontrarme y dar un enorme abrazo a mis “viejos” compañeros de clase.
Y después llegó el domingo, un domingo en el que iba cogiendo años cada minuto que se acercaba la marcha de Jon y con el de una noche inolvidable, así pasaron las horas y llegó el día de hoy, en el que he amanecido con 70 años, años que van cayendo según pasan las horas y vuelvo a ser simple y llanamente yo, un yo que cuando vuelva a pensar en reencuentros, noche mágicas de alcohol, droga y amistad, recordará las increíbles horas en las que parece que volvimos a ser esos chicos aún a medio hacer, con mucho por aprender y con unas ganas tremendas de vivir cada segundo como si fuera el último.
amores imposibles. Los viajes eran incertidumbre, te movías inquieto durante todo el viaje con una terrible ansiedad por llegar a tu destino, destino del que desconocías casi todo, pero que ansiabas descubrir.
Con el paso de los años, la vida pasa de ser algo que hay que aprovechar y exprimir hasta su última gota, a ser no más que un duro camino con un final incierto que hay que llevar de la mejor forma posible.
hace un frío horrible. Pero es mucho peor cuando hay que salir del portal y dirigirte al curro, a la de una... a la de dos... me vuelvo a casa!!!! pero al final sales, te congelas, llegas al trabajo chorreando y malhumorado, y sabiendo que cuando vuelvas a salir de allí todo volverá a estar como lo has dejado, oscuro, húmedo y frío.
Más allá de lo que no deja de ser una invitación en tiempos de crisis al consumismo sin control, he de decir que en estas fechas hay algo que hace que incluso yo le tenga aprecio a los días en los que transcurre. Por costumbre o devoción, a finales de año todo el mundo vuelve a casa, como aquel chico del anuncio del turrón, que en vez de hacerse insumiso decidió dejar su vida en manos del ejército, pero que aún así volvía con su familia para decir adiós al año que se marchaba.