martes, 30 de diciembre de 2014
martes, 2 de diciembre de 2014
Aquella montaña
Lo cierto es que,
queriendo o sin quererlo, siempre ha habido un antes y un después de
aquella montaña. No puedo negar que mi cabeza siempre había ido
acompasada de mi corazón y del resto de mi cuerpo, me pasé años y
años buscando caminos, tropezando, levantándome, buscando el
equilibrio, encajando piezas de un rompecabezas sin fin.
Cuando hace cinco años
comenzó aquel viaje, no sabía aún que buscando el mundo me iba a
encontrar a mi mismo. Se suele decir que, a veces, la mejor forma de
arreglar los problemas es alejarse un poco, mirar desde fuera con
otra perspectiva y darse cuenta de que no estábamos enfocando las
cosas como debíamos.
Y así, con esa
distancia, la que dan océanos, la que otorgan 12.000 kilómetros,
comencé a darme cuenta de que no era necesario terminar el
rompecabezas, día a día y hora a hora fui comprendiendo que el
equilibrio está en agradecer cada pieza que vas encontrando, aunque
no encaje, porque siempre habrá un momento en el que termines
haciéndole un hueco. Día a día y hora a hora fui comprendiendo que
mis dolores no debían ser lastres en el camino sino experiencias que
ayudaban a caminar mejor. Día a día y hora a hora me fui dando
cuenta de que, por fin, todas las piezas, las mías, terminaban de
encajar.
Y fue allí, en aquella
montaña, sintiéndome tan minúsculo, sintiéndome tan poca cosa y
sintiéndome tan grande al mismo tiempo, donde, como por arte de
magia, escuché ese click interior que me hizo comprender que algo
nuevo comenzaba a partir de ese momento, algo que no cambió nada y
lo cambió todo, algo que desde entonces me hace saborear victorias
sonreír derrotas.
No se si fue mi continua
búsqueda, si fue mi propia evolución o si es que las cosas pasan
cuando tienen que pasar, pero, desde entonces, y aunque no fuera cosa
suya, sigo enormemente agradecido a aquella montaña...
jueves, 27 de noviembre de 2014
lunes, 17 de noviembre de 2014
Faltan teclas
Lo cierto es que no es que las ideas me abandonen o que haya dejado de volver loca a mi cabecita con cada paso y cada latido, pero últimamente el teclado acumula más polvo que relatos, y eso nunca fue bueno.
La verdad es que, por mucho que quiera ponerme, cada vez me cuesta más ordenarme un momento y dedicarlo a trasladar de las neuronas a la pantalla mis historias, vivencias y locuras. Me sobran ideas, y me faltan teclas, me sobran caminos y me faltan pasos, me sobra el tiempo y me faltan las horas... imagino que soy así, un pequeño gran desastre que se pierde más en el cómo ir a un sitio que en el sitio en sí, y a veces con este rinconcito me pasa lo mismo, que de tanto que a veces he querido contar ahora estoy un poco perdido en mi propio cuento.
El tiempo vuelve las cosas a sus cauces, las palabras a sus libros y las historias a sus rinconcitos, sólo es cuestión, me temo, de no pensar que faltan teclas, sino de volver a echar un ojo de vez en cuando a nuestro teclado.
lunes, 20 de octubre de 2014
Cascabeles
Si algo me emociona cuando llega el
otoño, más allá de sus gamas de colores o de toparme con setas del
tamaño de mi cabeza, es sin duda el sonido de los cascabeles. Ese
momento de abrir el armario e ir sacando la camisa, la txapela, las
abarkas, el garriko... y escuchar de repente el tintineo de esas
mágicas bolitas plateadas.
Y me emociono, y me sonrío, y se me
eriza la piel. Y todo esto porque ese sonido significa que llegan
días felices. Y mira por donde que habrá quien piense que tampoco
es tan feliz volver a casa todas las mañanas con los pies
destrozados y ampollas en las ampollas, quien no le vea la emoción a
ese cuerpo escombro que cada vez parece más irrecuperable o quien no
sienta escalofríos pensando en mañanas de ibuprofeno y almax, peor
para ellos.
Porque las noches de cascabeles son
también noches de amistad, noches de recordar mil y un historias y
de crear las que pronto serán recordadas, son noches de baile, de
sonrisas, de brindis a las estrellas, son noches de conocer sonrisas
que enamoran y noches de seguir enamorándote cada año más de esas
sonrisas, noches de carnaval sin máscaras, noches que nos demuestran
que, con más canas y menos pelo, seguimos siendo nosotros...
viernes, 3 de octubre de 2014
lunes, 29 de septiembre de 2014
Sin perder detalle
Quitarse las gafas, un acto que sólo
realizo cuando me ducho, cuando voy a nadar o antes de dormir, aunque
a veces Morfeo hace que termine con mi cabeza entre las páginas de
cualquier libro sin desprenderme de mis binóculos.
Siempre me pareció curioso que todo
comenzase a verse con mucha más claridad en mi vida poco después de
que me pusieran gafas. Habrá quien piense que son artefactos del
diablo y que donde estén unas lentillas no hay color, pero hace 5
años me tocó aceptar a mis nuevas compañeras y, habida cuenta de
que iba a ser para siempre, no dudé en adaptarme a ellas.
En los ojos, y en la vida, el proceso
es siempre el mismo, cambiarse de gafas y de forma de mirar el mundo
trae dudas, unos primeros días de incertidumbres, algún que otro
tropiezo y la inseguridad de quien abandona su camino de sombras y
nieblas. Pero poco a poco todo comienza a verse mucho más claro, no
se si el comenzar a distinguir los detalles, las formas y los colores
a través de mis ojos de adulto fue lo que hizo que comenzase a
distinguir los detalles, formas y colores del camino con mis ojos de
niño, no se si haber mirado hacia aquellas montañas, que tanto me
hablaron en silencio, con mis ojos viejos, habría cambiado la
determinación de virar todos los rumbos que dirigían mi existencia,
lo que si se es que, cuando, por un sólo momento, abandono mis
gafas, y pierdo los detalles, mi único deseo es cogerlas de nuevo y
distinguir hasta el último matiz de lo que el camino me pone
delante...
martes, 23 de septiembre de 2014
Enraizando
Hacer camino siempre ayuda a avanzar en
la vida, da lo mismo que sea en una dirección o en otra, pero
siempre avanzando.
Cada paso, cada mirada, cada sonido,
cada aroma, cada beso... van construyendo presentes y futuros,
reviviendo los pasados y, aunque no siempre nos digan de donde
venimos y hacia donde vamos, lo que es seguro es que tienen la mala
costumbre de ayudar a construir lo que somos.
Yo siempre he pensado en la vida que
uno es de donde está, que la sangre se renueva con el oxígeno que
se respira y que las raíces nos deben ayudar a ver de dónde venimos
pero indicarnos hacia donde vamos. Han sido estas semanas de enraizar
en varios sentidos de la vida, de echar raíces en la relación con
los ojos que me miran cada mañana, en crear recuerdos conjuntos,
imágenes y sabores que rememorar, sonrisas que repetir, besos que
soñar. Han sido semanas también de enraizar en el de dónde vengo,
de dehesas, olivos y viñas, de calor de pueblo sufridor y sufrido
siempre en pie pero nunca levantado, de no olvidar que en el fondo,
algo hay de cierto cuando se dice que de casta le viene al galgo.
Semanas, en definitiva, de enraizar
pasados, presentes, futuros, de seguir sembrando, de seguir
caminando, de seguir convenciéndome cada vez más, de que no hay
raíces más fuertes ni que me amarren más a la tierra, que las
suelas de mis zapatillas...
martes, 19 de agosto de 2014
Momentos para disfrutar
Parece mentira, tener todo el tiempo
del mundo y que te de la sensación de que no cunde nada, sentirse
atrapado en casa y necesitar imperiosamente parar y poner kilómetros
de por medio.
Lo cierto es que al final, hasta cuando
uno está parado necesita de unas buenas vacaciones, hacer una parada
y desgastar zapatos en lugares desconocidos, con nuevos olores,
colores y sabores, con más sueños que dinero en los bolsillos.
Se acerca el momento y, sin importar
tanto el destino, tengo la sensación de reencontrarme poco a poco
con lo que soy. Esa ilusión de pensar maletas y caminos, ese ponerse
de nuevo los ojos de niño y pegarlos a una cámara de fotos, ese
saber que los pasos son acompañados por quien más te importa,
compartiendo nuevas trincheras, el viaje, la vida, las locuras de
aeropuerto, los mares inmensos, los nervios y las sonrisas.
Se acerca el momento, pues, de
disfrutar...
martes, 12 de agosto de 2014
jueves, 31 de julio de 2014
jueves, 24 de julio de 2014
Palabras compañeras
Lo cierto es que siempre me ha
resultado curiosa la facilidad que tengo para llenar líneas cuando
mi estado de ánimo es gris tirando a negro, una facilidad que suele
desaparecer al completo a la hora de mostrar al mundo lo que va
bien, mis felicidades, tantas y tantas sonrisas y latidos que quedan
huérfanos de palabras.
Cuando creé este pequeño rincón lo
llame la noche oscura, clara alusión al momento en que, en aquellos
años sin brújula ni veleta, surgían en mí las fuerzas para
escupir lastres y venenos sobre el papel. Han pasado ya muchos años,
muchas noches, muchos caminos y muchos sueños, y a decir verdad la
oscuridad se ha ido difuminando, y hace tiempo que han dejado de
preocuparme los ocasos de la vida.
No se si es evolución personal,
encontrar eso que comúnmente llamamos nuestro sitio en el mundo, o
si simplemente es que ese niño maduro que llevo dentro ha dejado de
preocuparse de aquello que pueda dañarle. Lo único claro es que,
desde aquel día, perdido entre maravillosos gigantes de hielo y
piedra en medio de ninguna parte, en que todo comenzó a cambiar, las
cosas han ido cada vez mejor.
Las palabras comenzaron a dejar de
escribir pesadillas para empezar a contar sueños, poco a poco, paso
a paso, esquivando agujeros y saltando vallas, con la única
intención de encontrarte. Palabras que la noche que te conocí
comenzaron a escribir el más bello de los poemas.
Tal vez aquella noche ni tu ni yo lo
supiéramos, pero ellas, las palabras, comenzaron a escribir latidos
y sonrisas donde antes había sombras y espinas. Las palabras, poco a
poco, comenzaron a escribir nuestra historia, nos vieron cavar
nuestras trincheras, nuestras complicidades y nuestros nosotros. Y
así, poco a poco, comenzaron a dejar de escribir, comenzaron a
enseñarme que los bellos momentos no necesitan de tantas palabras,
comenzaron a enseñarme que las miradas, las sonrisas y los besos no
necesitan de papel si son compartidos. Las palabras, esas que tanto
me han ayudado, decidieron que tú eras mi sitio en el mundo, sin
grises ni espinas, sin noches oscuras, me enseñaron, en definitiva,
a escribir menos, y amarte más.
Y ya no salen tanto de paseo, y ya no
llenan líneas en noches de pesadillas, y ya saben que, en el viaje,
han pasado a ser parte de mi equipaje porque tú, tú eres mi auténtica
compañera.
lunes, 14 de julio de 2014
Quizás...
Un día, a penas 24 horas y ni tan
siquiera de las de sudor infernal y moscas tomando la sombra, 24
horas de tregua trampa y vuelta a empezar, un día de verano en este
interminable julio de otoño que tan grises y tristes nos arrastra
hacia la pseudodepresión veraniega, ya no post, sino incluso
prevacacional.
Lo cierto es que deberíamos estar
acostumbrados, son cosas del clima, de la tierra, son esos detalles
que forjan el carácter, que hacen que en los trópicos se tomen la
vida a ritmo de reggae y que en el norte se agrie el carácter y se
mustien las sonrisas, pero aún así cuesta.
Aún así cuesta porque las personas
nos pasamos el año esperando la luz, el calor, la manga corta y el
baño de nuestra piel desnuda en el mar, y recibimos gris, nubes,
lluvia, gris, nubes, lluvias, y así continuamente en una especie de
bucle interminable que sólo termina cuando nos ha robado la mitad de
nuestro preciado verano.
Tal vez todo sea por la lluvia, quizás,
tal vez sea por las nubes, quizás, tyal vez sean, como quien dice,
cosas del país de los vascos, quizás...
martes, 1 de julio de 2014
Dar un salto
A veces resulta curioso que, aunque uno no tenga trabajo tal y como lo conocemos hoy en día (ya que se puede trabajar mucho aunque no cobre por lo que estés haciendo), necesite imperiosamente pedir un tiempo muerto y dejarse llevar por zapatillas y caminos, a ser posible descansando un poco, a ser posible en una playita de aguas transparentes, a ser posible sin problemas acechando, a ser posible, sólo a ser posible, saltando al otro lado del charco... nostalgias, para que os quiero...
martes, 24 de junio de 2014
Noches mágicas
Hay noches, las menos, de esas que
desde siempre han tenido un significado especial. Si bien es cierto
que a lo largo del año hay muchas fechas memorables o memorablemente
autoimpuestas, no es menos cierto que sólo algunas logran evocarnos
momentos de felicidad que quedan impertérritos ante el paso de los
años.
San Juan, la noche mágica, la noche
del fuego. La noche más corta y más intensa, la noche que todo lo
purifica, la noche que nos permite reinventarnos y soltar lastres,
convertirlos en cenizas. La noche que trae a nuestras mentes aquellos
veranos de infancia, de semanas acumulando ramas, muebles, puertas,
semanas de trabajo mutuo para un gozo común convertido en hoguera,
semanas de amistad, de ilusión y de inocencia.
San Juan, pasan los años y mantiene
viva, nunca mejor dicho, la llama en nuestro interior. Pasan los años
y seguimos mirando embobados el crepitar de las llamas, recuperando,
por momentos, nuestros ojos de niño, haciendo del recuerdo de
nuestro pasado, el mejor comienzo para nuevos futuros...
martes, 17 de junio de 2014
Sin horas
Siempre he pensado que el tiempo se
compone de unidades de medida muy relativas, eternas cuando la
oscuridad y el tedio toman posiciones en nuestras cabezas y rápidas
como un destello de luz en los momentos de alegría y buen vivir.
Lo cierto es que, últimamente, en gran
parte debido a estas manías irracionales que tengo de intentar mover
el mundo con un palillo, me paso el día tratando de tapar con un
sólo culo los mil asientos que se cruzan en mi camino. No puedo
negar que es algo que me reconforta y me disturba a partes iguales,
el sentir que no estoy quieto combinado con la sensación de no poder
llegar convierte cualquier obstáculo o cualquier pequeño triunfo en
un peldaño más de la montaña rusa emocional en la que vivo,
gracias a diox, sin llegar nunca a caer en picado.
Así que aquí andamos, con horas que
se esfuman como el humo de un cigarro, tratando de que, de tanto
correr por el mundo, no se me olvide mirar el camino por la
ventana...
miércoles, 11 de junio de 2014
De miedos y muerte
Las personas, desde tiempos
inmemoriales, hemos sucumbido a nuestros miedos más profundos, a
todo aquello que desconocemos, teniendo en el miedo a la muerte el
mayor de nuestros traumas como seres humanos.
Hemos necesitado crear dioses, paraísos
e infiernos para justificar nuestras actuaciones y modos de vida, con
la mera excusa de liberar nuestras maltrechas conciencias el día que
nos convirtamos en polvo. Si soy sincero, no es que pensar en la
muerte se lleve gran parte de mis ya de por sí escasos minutos, soy
más de disfrutar de mis nostalgias pasadas, presentes y futuras, lo
que imagino que contribuye en gran medida a mi ateísmo convencido, y
seguro en medida mayor a crear mis estupideces, sueños y locuras.
Y es que respecto a la muerte, no es el
miedo y el desconocimiento de lo que habrá después lo que me quita
el sueño. Porque el desconocimiento no es sino intriga, y prefiero
disfrutar de mis certezas, y la única de la que dispongo es de que
el día menos pensado el camino se acaba por terminar, y en ese
momento dará lo mismo en qué creas, si no hay nada pues nada podrás
hacer, y si hay algo habrá que limitarse a disfrutarlo con la misma
curiosidad de siempre.
Luego queda el miedo, y cuando pienso
en tanto pavor al más allá siento mucha lástima hacia quien lo
percibe. Yo vivo cada día con sus grises y sus colores, con sus
realidades y sus utopías, y, como no, con miedo. Pero mis miedos no
son otros que llegar al final del camino y, echando en el último
suspiro la mirada atrás, no haber disfrutado del viaje. Miedo a no
haber amado, a no haber reído, a no haberme emocionado con cada
paisaje y con cada persona, miedo, en definitiva, a que llegado ese
último suspiro, esté pensando en cielos e infiernos en vez de en lo
genial que sería tener una ficha y que me den otro viaje.
jueves, 5 de junio de 2014
lunes, 2 de junio de 2014
Me llena de orgullo y satisfacción
Por una vez, y sin que sirva de precedente, citaremos al abdicado tirano para despedirle. Lo cierto es que solamente nos llena de orgullo el hecho de ver tambalearse las estructuras de un sistema podrido desde sus cimientos, y solamente tendremos una total satisfacción cuando no queden herederos ni herencias recibidas por parte de dios ni de franco.
Los tiempos cambian, y lo que es seguro es que sólo lo harán a mejor si todas y todos nos comenzamos a hacer responsables de nuestras decisiones y recuperamos lo que es nuestro. Sólo avanzaremos si recuperamos la palabra, los derechos, la solidaridad y la dignidad, y no será ningún príncipe de sangre azul quien nos las otorgue, ni mucho menos.
Decía Neil Amstrong que el suyo sólo era un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad. Hoy, más que nunca, tenemos la necesidad de comenzar a caminar, de demostrar que no hay pasos de hombre y mujeres aislados, sino que la colectividad, recuperada nuestra parte más humana, camina unida en pos del bien común, y camina directa a barrer la casa que hemos dejado que nos ensucien.
Ha llegado la hora, pues, de caminar...
lunes, 26 de mayo de 2014
miércoles, 21 de mayo de 2014
martes, 13 de mayo de 2014
Días sin rumbo
Hay días de esos en los que uno se
levanta algo desorientado, es como si te hubiera dado demasiado el
sol, aunque en mi caso suele ocurrir cuando tengo escasez de
radiación sobre mi maltrecha cabecita.
La cuestión es que, en esos días, en
los que los pensamientos se pueden cortar a cuchillo y las ideas no
se mueven ni con desatascador, uno tiene la impresión de ir por el
mundo con pies de cemento y cabeza de plomo, tiene la impresión de
que el camino está muy quieto y que cada paso va a costar demasiado
caro.
Pero es en esos días, en los del gris
por bandera y el sopor por compañero, en los que uno se da cuenta de
lo frágil que es la barrera de la insulsa cotidianeidad, y en los
que, con sólo dar un par de pasitos e intercambiar un par de
sonrisas, con sólo pensar los ojos que iluminan tus despertares y
subir el interruptor de los sueños que están por venir, ya no hay
plomo, ni gris ni cemento, ni falta de rumbo.
viernes, 9 de mayo de 2014
A veces una nota
O un acorde,o una buena canción, son más que suficientes para evocar a tu mente recuerdos, nostalgias, sueños perdidos en mil caminos y utopías que son reales. A veces, una nota, y no hace falta más, porque cuando las canciones se hacen eternas, el tiempo se congela al escucharlas...
martes, 6 de mayo de 2014
Demócratas de sofá
Es un no parar, da lo
mismo que estés con la familia, con amigos, con conocidas o
comprando verduritas locales en tu frutería, la conversación, una
vez superado el escollo del hoy hace
sol/lluvia/calor/frío/ciclogénesisexplosiva (lo que viene siendo
del tiempo) siempre termina virando hacia el mismo e inexorable
punto, la cosa está muy mal.
Y llega a este punto,
todo sea dicho, porque es verdad, la cosa está muy mal. La cosa está
muy mal porque el sistema que nos imponen no funciona, mejor dicho,
funciona fantásticamente, pero para quienes nos lo imponen. Estamos
en un país/terruño/patria/repúblicabananera (lo que cada cual
quiera poner) en el que todos los días 6 millones de personas se
despiertan (seguro después de haber maldormido) sin la posibilidad
de ir a un trabajo con el que subsistir. Estamos en un lugar en el
que esos 6 millones de personas, y el 41 restante, desayuna con
corrupción y come y cena observando como ladrones y corruptos campan
a sus anchas llevándoselo crudo mientras la gente de a pie no sabe
como terminar de llevar el pan a sus mesas.
Estamos en ese lugar, en
el que en cualquier rincón y en todas y cada una de las
conversaciones despotricamos y supuramos indignación contra la casta
política, la banca y el sistema, y estamos en ese terrible lugar en
el que después de bramar nos vamos a casa tan agustico a sentarnos
en el sofá y ver mujeres hombres biceps y berzas en telecirco.
Hace mucho que la
democracia en este país está podrida, de hecho apestaba cuando
nació y ni con nenuco se ha camuflado su hedor. Se nos permite
participar poco o nada, cada vez menos, y creen que relegándonos a
depositar un sobre en una urna (cuando no en sus bolsillos) cada 4
años pueden cerrarnos la boca y seguir haciendo y deshaciendo a su
antojo, pero no, no esta vez, no ninguna otra vez.
Quien me conoce ya sabe
bien que nunca he sido de quedarme en el sofá, soy más bien amigo
de las utopías convertidas en grito y que para mí calle bonita es
la que lucha, y, una vez más, no voy a callarme. Es hora de que,
desde dentro de su circo, las fieras devoren a los domadores, es hora
de cambiar las cosas, por eso voto siempre, por eso no voto a los de
siempre.
Yo, desde mi sobre, el
que vale de verdad, el que vale más que los que van llenos de
billetes, en las próximas elecciones elegiré Podemos, yo, desde
este pequeño rinconcito, a quien quiera escucharlo, le pediré que
llene su sobre de utopías y rabia, votando por quien crea que puede
cambiar las cosas, y no volviendo a votar nunca a los de siempre. El
25 de mayo, tal vez, los sofás se queden vacíos, y las urnas
llenas.
miércoles, 30 de abril de 2014
lunes, 28 de abril de 2014
Los lunes al sol
Lo cierto es que han ido pasando días,
semanas y meses, que esto ya debería verlo como normal y que debería
haber pasado a formar parte de eso tan desagradable que las personas
solemos denominar “rutinas”, pero la verdad es que sigo sin
acostumbrarme.
Yo siempre he sido persona de
despertador de lunes aún con poca luz (o al menos hasta que el
euromillones me regale nuevas rutinas), de desayuno desganado y
música en autobuses y metros cargados de ojeras hasta comenzar la
jornada de producción, mis 8 horas de cárcel a cambio de pan, agua,
y 4 perras extra para gastar en sueños y caminos.
Así que esto de no tener horario fijo
ni amo al que obedecer 40 horas a la semana, pues como que no se me
termina de hacer normal. Habrá quien diga que hay que aprovecharse
de la situación, disfrutar de la teta de papá estado hasta dejarla
sin una gota, pero cualquiera que me conozca un poco ya sabrá que
eso no es lo mío. También habrá quien diga que hoy en día hay que
ser emprendedor, aunque a mí, emprender, si no son viajes, y con la
caja vacía, se me hace complicado.
En fin, que visto lo visto, imagino que
me tocará continuar con el bombardeo de curriculum, los tediosos
cursos y todas esas cosas que se supone que deben hacer aquellos que,
mal que les pese, se pasan los lunes al sol...
jueves, 24 de abril de 2014
Super yonkis
Siempre me ha parecido curioso que
exista una droga cuyo nombre, tripi, evoque el darse un viaje. Y es
que si algo me evoca todas las sensaciones que la droga puede
producir en el cuerpo humano, es, sin duda, los viajes.
No hay como viajar para poner todos los sentidos a flor de piel, para sentir euforia, calma, el corazón a mil por hora y la cabeza a dos mil, para sentir borracheras de amistad y desinhibirte ante tus miedos. Cada nuevo paisaje, cada nueva locura, cada nuevo paso son capaces de dilatar tus pupilas de niño y de supurar emociones por cada poro.
En el fondo, mal que nos pese, todas
las personas somos yonkis. Hay quien tiene dependencia de la ridícula
sociedad de consumo, quien necesita su chute de egolatría y quien
sin su tiro de posición social no es nada, hay quien tiene
dependencia de las drogas de diseño que en forma de modas se nos
imponen, y esas personas, como quien se engancha a la heroína, van
directas al más oscuro de los sumideros.
Otras personas, en cambio, somos yonkis de la vida. Tenemos total dependencia de los sueños, las utopías y los besos, poseemos una necesidad vital de sentir cerca a nuestros amigos y somos conscientes de que nunca se sabe si el paso que acabamos de dar en el camino puede convertirse en nuestro último chute y tratamos de saborearlo como si fuera el primero...
lunes, 14 de abril de 2014
Se acercan momentos...
De paz, de tranquilidad, de subidones de adrenalina, de lágrimas de risa, de desconexión, de amistad, de mirar lo que nos rodea con ojos de niño y, sobre todo, de desgastar muy mucho los zapatos por nuevos caminos...
martes, 8 de abril de 2014
Necesidades vitales
No hay duda de que cada persona tenemos
nuestros anhelos, pasiones, nostalgias, y que, como en todo en esta
vida, cada cual las vivimos e interiorizamos de una manera muy
particular.
A estas alturas no es ningún misterio
que mi cabeza está la mayor parte del tiempo en un sitio distinto al
que se supone, ella siempre corre, sin descanso, a momentos está en
selvas y montañas lejanas, o de repente le entra la nostalgia del
tango y mi boca hace agua al recordar el sabor de una medialuna de
manteca. Habrá quien piense que simplemente es que ando despistado o
habrá quien acierte de pleno y crea que estoy en mi mundo.
Y es que mi mundo, ese consistente en
revolucionar lo cotidiano y recorrer mil y un caminos junto a tu
mirada, condiciona gran parte de lo que soy, de como vivo y de como
siento. Hay quien tiene gustos, aficiones, hobbies... yo no soy muy
amigo de las medias tintas, y lo que de verdad me llena o son mis
pasiones o, simple y llanamente, son necesidades vitales.
Pasión por la música, por el buen
comer y el mejor beber, por las amistades de verdad y sobre todo por
las que recorren mis caminos conmigo, pasiones sin las que la rutina
se vuelve aún más gris y pesada.
Y necesidades vitales, dos, básicas,
esenciales, inevitables en cada latido y cada respiración. La
primera, tú. Necesidad de verte, de sentirte, de saberte feliz a mi
lado. Necesidad de construir piedrita a piedrita nuestra trinchera,
necesidad de tus sonrisas, de tus ojos, de tu voz, necesidad de ti en
todo su significado, de todo lo que me aportas y necesidad de saber
que te necesito. La segunda, el camino. Necesidad de no dejar un
rincón por descubrir, sin atajos, necesidad de maravillarme con cada
recoveco, con cada nuevo aroma, con cada nuevo paso. Necesidad de
mirar atrás y sentir nostalgias no de lo pasado sino de lo que aún
está por venir, necesidad de sentirme pequeño en la inmensidad del
mundo y del universo, necesidad de no dejar que la vida me devore
sabiendo que puedo yo devorarla a ella.
En definitiva, necesidades, necesidades
vitales...
jueves, 3 de abril de 2014
martes, 1 de abril de 2014
Te brilla la calva
Te brilla la calva, me decía ya mi
gran compañero de caminos y payasadas hace años mientras se reía y
me grababa en las ruinas de una de tantas civilizaciones
desaparecidas a manos de “civilizadores” al otro lado del charco,
lo bueno, a pesar del cachondeo, es que lo decía con humor, sin
maldades, y sin un posterior servicio de compraventa.
Toma pastillas contra la alopecia, date
esta crema para las arrugas, ponte la faja reductora, tíñete las
canas...como diría el ilustre y difunto señor Labordeta: A la
mierda!!!
Vivimos en una sociedad sin sentido, en
un mundo en el que se nos ha equivocado el camino, han convertido ese
suspiro que dura nuestra vida en una carrera de fondo para ver a
quien se le nota menos el haberla vivido. Es obligatorio que no se
nos note el paso del tiempo, no vaya a ser que cándidos de nosotros,
nos demos cuenta de que la vida no es eterna y no queremos vivirla
según los dictados que nos vienen impuestos.
Y es que cada arruga trae tras de sí
un millón de sonrisas, cada cana y cada calva un montón de
preocupaciones, y cada lorza un montón de comilonas en buena
compañía. Nos enseñan que haber vivido es feo, antiestético, nos
enseñan a ser eternamente jóvenes sin darse cuenta de la belleza
que esconde cada muesca, cada cicatriz, cada bache de la vida.
No me malinterpreten, todas las
personas tenemos nuestro punto coqueto, pero, cada día más, me
resulta preocupante el desprecio que tenemos a la verdadera belleza,
y el valor que le damos a esas máscaras artificiales. Porque, en el
fondo, no hay nada más bello que vivir la vida y ver como pasa
cuando se sabe haberla disfrutado, no hay nada mejor que ver en qué
punto del camino comenzó la calva, y saber que, mientras esta
crecía, muchas personas perdían su tiempo y su camino tratando de
disimularla...
viernes, 28 de marzo de 2014
Ideología??? Mafaldista!
No se si es por espíritu rebelde, o por ese argentino reprimido que llevo dentro, pero es que, Mafalda, es mucha Mafalda...
lunes, 24 de marzo de 2014
No te voy a engañar
No te voy a engañar, normalmente no me
gustas ni mucho ni poco, simplemente estás ahí, gris, con tu
marabunta de gentes que a penas trata de subsistir entre las nubes de
humo y polución.
No te voy a engañar no, si te digo
también que poco a poco creo que nos vamos acostumbrando a vernos,
porque ultimamente viajo a ti cargado de latidos y mirándote a
través de los ojos que, aquí y allí, siempre me acompañan.
Y no te voy a engañar, al decirte, que
en este útimo encuentro, a pesar de la distancia que me separaba de esos latidos
y esos ojos, me encantaste.
Me encantaste porque te alzaste, digna,
rebelde, cargada de sueños y rabia, con las calles supurando utopías
por todos y cada uno de sus poros.
Me encantaste porque el gris cobró
vida y se convirtió en una marea de colores, y desapareció el humo,
y, en vez de poluciones, eran otros los aires que tus gentes
respiraban.
Me encantaste, Madrid, porque, esta vez
sí, fuiste crisol de gentes, fuiste calor y fuiste grito unánime, y
al ser digna, yo lo fui contigo...
jueves, 20 de marzo de 2014
Ave Caesar
Los que han vencido a Microsoft te saludan!
No se exactamente si la famosa oración sería así hoy en día en caso de que aún perviviera el imperio romano, lo que queda claro es que a mi peculiar batalla por volver a la red le viene que ni pintada.
Lo cierto es que yo, tan acostumbrado a ir sembrando los inmundos rincones de internet con mis pensamientos y ensoñaciones, daba por hecho que unas vacaciones virtuales eran pan comido, pero nada más lejos de la realidad. Si ya de por sí las relaciones humanas han dejado de serlo, y nuestra cajera se llama paypal, y si queremos contratar otra línea debemos pulsar el 3, y en vez de reirnos y contagiar el más maravillosos de los viruses que es el buen humor tan sólo escribimos xD; no es menos cierto que fuera del mundo virtual hace frío, y mucho.
Y es que la puñetera red nos hace falta para todo, ¿quieres presentarte a una oferta de trabajo? por internet, ¿quieres estudiar? online... y así con todo oigan, así que, con el paso de las semanas, el mal de las redes comenzó a expandirse en mi interior cual cáncer sin otra cura que la de llamar urgentemente a churrophone para que devolviera a mi alma ese aura de paz que sólo Bill Gates sabe otorgarnos.
Eso sí, ya saben que lo que a otras personas les es un abrir y cerrar de ojos a mi me ha costado más que a Gerges invadir Esparta, que si no va el router, que si el wifi, que si el sistema operativo... en fin, mil y un problemas ridículos que han alargado mi descanso virtual, aunque no quiera reconocerlo, a mi pesar.
A pesar de todo, here i am again...
jueves, 30 de enero de 2014
Aniversarios sin tinta ni teclas
Debo reconocer que, a pesar de ser un gran defensor de los medios tradicionales de comunicación como tomarse un café leer un libro de papel o echar un polvete en vez de hablar por guasap, leer ebooks o tocarse viendo porno en el móvil; últimamente el no disponer de internet más allá que en el móvil me está haciendo tener cogidos con pinzas mis rinconcitos virtuales.
Lo cierto es que, a pesar de disponer de tiempo libre de sobra para aburrir a una seta, tampoco me ha dado por darle al bolígrafo y al cuaderno, y al abrir hoy este mi pequeño diario de locuras, y ver que lleva abierto la pequeña friolera de siete años pues me he dicho que ya va siendo hora de volver a darle a la tecla,a la pluma, al carboncillo o al papiro, hora, en definitiva, de volver a plasmar lo que pasa por mi muchas veces acelerada cabecita. Tal vez no será con tanta regularidad como lo ha venido siendo, pero prometo, como dijo el tango, volver... y terminar versos inconclusos, poemas abandonados a media nostalgia y sueños de payasos de suela desgastada...
lunes, 13 de enero de 2014
Con el pie izquierdo
Lo cierto es que las entradas de año nunca suelen ser ni buenas ni malas ni todo lo contrario, el año se suele comenzar con un copazo en la mano y un clavo mañanero unas cuantas horas después que no hacen sino certificar que nos morimos en deseos de ahogar en alcohol los males del año anterior.
Este año, por llevar la contraria, mi cuerpo ha decidido fustigarme brutalmente y regalarme 2 semanas de cama, fiebre y destrozo corporal para que arranque el año con buen pie. Si si, con buen pie, porque lo cierto es que, las personas que desbordan juventud y lozanía como yo (amén de una belleza sin par), tenemos la mala costumbre de pedir a las entradas de año anhelos y sueños sin valorar nunca que, la salud, esa jodía cosa "que nunca debe faltar" es la que al final nos marca lo que podremos hacer o dejar de hacer.
Así que, a pesar de los males y dolores, imagino que debo agradecer el haber comenzado así el año, dándome cuenta de que cosas son las realmente importantes, y aprendiendo que, por muchos caminos que se piensen, todos son imposibles de caminar si no hay fuerzas para poner un pie delante del otro.










