Mi abuela ha sido una de tantas mujeres curtidas en los campos, de esas heroínas anónimas que criaron familias numerosas tras haber vivido guerras y pasado hambre. Practicamente desde que yo recuerdo, su vida ha sido una lucha sin cesar, una lucha en la que ella una y otra vez se ha revuelto contra su cruel destino dándose una oportunidad, mostrándonos a todos que la vida se lleva dentro, por encima de la enfermedad y los diagnósticos médicos.
Tal vez esa sea la gran lección que nos enseñaba día tras día, operación tras operación y hospital tras hospital, aunque lo que creo que la hacía realmente importante era la humildad con la que lo hacía, el hecho de que nunca nos faltase su sonrisa a pesar del dolor.
Y así, luchando, se nos ha ido, y así, como una luchadora, la recordaré siempre, un abrazo amama, estés donde estés.
Tal vez esa sea la gran lección que nos enseñaba día tras día, operación tras operación y hospital tras hospital, aunque lo que creo que la hacía realmente importante era la humildad con la que lo hacía, el hecho de que nunca nos faltase su sonrisa a pesar del dolor.
Y así, luchando, se nos ha ido, y así, como una luchadora, la recordaré siempre, un abrazo amama, estés donde estés.
Veo que llevo un mes de meter la pata por todos lados.
ResponderEliminarLo siento de veras, en serio acabo de leer tu blog y como siempre la he vuelto a cagar.