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miércoles, 13 de abril de 2011

Entiende usted lo que le digo???

Los viajes por motivos de trabajo hay que reconocer que son, y perdónenme la machista expresión, un auténtico coñazo. A mí personalmente lo de ir al aeropuerto, coger tres aviones, dos taxis, ir de traje, y poner tu más falsa sonrisa delante de gente a la que no querrías haber llegado a conocer nunca, pues que quieren que les diga, me estresa mucho.

Y es que el día comienza torcido, porque para empezar te levantas a unas horas en las que dudas que estén puestas las carreteras ni las aceras. Somnoliento y ojeroso te enfundas un traje, te quitas el pendiente y sales de tu casa. Llueve, hay niebla, camino al aeropuerto te toca sufrir el atasco de siempre y una vez que llegas parece que te han escondido las plazas del parking con muy mala lexe, sí, estás en lo cierto, las libres son las últimas de la última de las plantas.

Entras al aeropuerto, realizas el check in y te diriges a la zona de embarque, te quitas el móvil, el reloj, el cinturón, el empaste, las gafas y cualquier cosa metálica con tal de que no te meta mano un guardia civil, como es evidente, no es así, y la máquina pita, y el guardia civil te soba, ya tiene en qué pensar esta noche cuando se toque a sí mismo… Te diriges hacia la puerta de embarque, que a pesar de indicar una hora, siempre será 20 minutos más tarde, y siempre entrarán primero al avión los de las filas contrarias a la tuya, si tienes la 15, pues entrarán primero hasta la 14, que tienes la 14, pues a partir de la 15. Entras al avión y para cuando quieres cerrar los ojos ya has aterrizado, sí, nuevamente ocurre lo que sospechabas, sólo hace un tiempo de perros en tu pueblo, así que te va a tocar sudar, y mucho.

Te montas en el primer taxi, agradeces que te toque el taxista silencioso, pero es que no dice ni hola, es el primer taxista mudo de la historia. Pagas, te bajas, entras en la oficina, como tienes un rato echas un ojo el mail y resuelves alguna cosilla a distancia, entras, sueltas la chapa con mucho cariño y con mínimas esperanzas en que hagan algo de lo que les vas a indicar, te despides y te vas. Ooooootra vez taxi, este si que habla: la juventud está así de mal sabe por que?? por llevar tan bajos los asientos de los cohes, que eso los trastorna, entiende usted lo que le digo???. – A mi lo de la velocidad a 110 no me convence, es mucho mejor ir a 160 o 170, vas mucho más atento, y así es más seguro, entiende usted lo que le digo???. .- Yo he sido camionero, y le puedo decir que eso de parar cada dos horas es una tontería, que lo mejor es hacerte todo del tirón aunque sean 18 horas, porque así tardas mucho menos, entiende usted lo que le digo???



Le pagas, te despides incluso, entras al aeropuerto y malcomes un pincho de pseudotortilla que dudas que tenga huevo, ni patata, ni nada que sea mínimamente comestible, lo pagas como si se tratase de caviar tibetano con espuma de amapola del Eufrates sobre cama niotrogenada de aroma de txipiron caucásico y te lo hubiese servido el mismísimo Ferrán Adriá y te diriges a la puerta de embarque. Te subes a otro avión y te toca de compañera la poligonera de turno (véanse entradas anteriores…) que no sólo no apaga el móvil durante el vuelo, sino que desde tu asiento escuchas su gran repertorio musical, Camelo, Los Chichos, to lo weno vamos, que no sabes si te hipnotiza más el volumen de su mp3 o el brillante del pirsin que lleva en medio de la cara. Aterrizas, si, en Madrid también hace buen tiempo, a seguir sudando… te cruzas la terminal de punta a punta, otra vez embarque, otra vez avión, te propones dormir un poco, pero antes de despegar te despiertas con tu propio ronquido, así que decides que mejor sigues despierto para no montar un show, 2 minutos después tres personas alrededor tuyo roncan a tal volumen que sería imposible escuchar a la filarmónica de Viena aunque tocara ahí mismo.




Por fin se termina el trayecto, - vamos a aterrizar en Bilbao, temperatura, 12 grados – pero, que diablos? A ver quien dice que esto no es otro país, pero si es Mordor! Salir del avión, del aeropuerto, ir a la última esquina del parking, comerte otra vez un atasco para volver, llegar a casa, quitarte el traje y, por fin, poner punto final a una jornada de trabajo atípica con la única intención de desconectar totalmente y poder relajarte y disfrutar un rato, entiende usted lo que le digo???




3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ke weno...!!!ONGI ETORRI...

MARI MADALENAS dijo...

karitxurri, no veas que estres, es como si yo también lo hubiera vivido! entiendes lo que te digo?¿?¿?

Aaron dijo...

Ademas de que haces turismo gratix, te quejas ... :P