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martes, 30 de julio de 2013

Ganando el norte

Lo normal, con los tiempos que corren, con el mundo humano yéndose al carajo y el futuro pendiente de si alguien tira definitivamente de la cadena para saber si se marcha por el sumidero, es que la gente termine perdiendo el norte, que termine perdida en medio del camino, sin saber donde tiene que ir ahora que no parece haber nada más allá, y preguntándose para que ha caminado hacia donde le han dicho que camine, si resulta que no iba a llegar a ninguna parte.

Para quien tiene a buen saber salirse de los caminos establecidos y no buscar sino lo que sus latidos y sueños le marcan, en cambio, la ruta sigue estableciéndose y modificándose a cada paso, con dos únicas certezas, que el camino, más tarde o más temprano termina, y que el camino final es la suma de los pasos dados, y es cada cual quien mueve sus propios pies, siendo el dueño de su dirección, sin excusas.


Por eso, se ponga como se ponga el camino, más que perder el norte, prefiero pensar que poco a poco lo vamos ganando, que con cada piedra somos más conscientes de que el destino no existe sino en nuestras utopías y que no llegaremos sino donde queramos llegar, degustando cada paso, levantándonos tras cada tropiezo y recordando cada suela desgastada como única…

martes, 23 de julio de 2013

El post de los martes

Que en verano pesa la pluma no es nada nuevo, es como si en vez de pulsar teclas hubiera que mover bloques de hormigón, las ideas se espesan y el trabajo se multiplica, cuando el cuerpo realmente lo único que pide es realizar una pequeña pausa y recargar las pilas.

Así que es esas estamos, después de haber realizado un pequeño pero maravilloso break en el país de los Pirineos y deseando que llegue la hora de partir hacia tierras del norte, para volver a realizar ese viaje que sería perfecto si fuera contigo, pero que sin duda será genial como desconexión, y es que por mucho mundo que desee recorrer, por muchos paisajes que mis ojos deseen devorar, por muchos aromas y sabores que falten por descubrir, siempre pensaré que el lugar más bello del mundo será en el que estés tu.

Bueno, a pesar de todo, pensaré que, aunque haya 3000 kilómetros de por medio, en el fondo siempre estás conmigo. Que poquito falta... 

martes, 16 de julio de 2013

No hay pan

En este país no estamos dormidos no, estamos en estado vegetativo, terminal, no respondemos a estímulos, a excepción de algún que otro estertor siempre y cuando marque gol Iniesta, pero, visto lo visto, se disipan las esperanzas de una recuperación.

Y es que nos mean y nos dicen que está lloviendo, y más allá de sacar el paraguas abrimos la boca y saboreamos, es como si nos hubiéramos convertido en una sociedad yonki de las mentiras y falsedades de nuestros gobernantes, y no nos pudiéramos dormir tranquilos sin nuestro chute de mangoneo y nuestra dosis diaria de corrupción.


Ni en la mayor charcutería, ni en el mayor supermercado, ni tan siquiera en campofrío, si queremos chorizo, y del bueno, sólo hace falta acudir al congreso de los diputados, los tenemos de todo tipo, de Pamplona, de Salamanca, con más grasa, picantes dulces, rojos, azules, con pellejo, con traje y corbata… de verdad que no entiendo como no organizamos una barbacoa en la plaza del pueblo…

martes, 9 de julio de 2013

La pastilla azul...

Recuerdo que en la universidad, en uno de estos debates de cafetería, intentábamos trasladar a la sociedad actual el momento en el que Neo debe elegir entre la pastilla roja y la pastilla azul, el momento en el que debe elegir entre tomar la pastilla roja y ser consciente del mundo que le rodea realmente y luchar por cambiarlo o tomar la pastilla azul y vivir en la felicidad que otorga la ignorancia.

En la sociedad actual, salvo muy honrosas excepciones, a nadie se le pasa por la cabeza tomar la pastilla roja, la sociedad de consumo nos ofrece la sociedad de la comodidad y la estulticia, la del consume y calla, la de mantenernos en la inopia a cambio de nuestro silencio cómplice.

La diferencia entre matrix y la realidad, se encuentra en que matrix extraía la energía necesaria para su mantenimiento de los humanos, mientras que, para la sociedad capitalista, nunca se ha sacado suficiente. La propia avaricia de los gestores del sistema es la que puede evitar que el mismo se perpetúe, y parece ser que quienes mandan no se dan cuenta de que si aprietas mucho la gallina muere y deja de poner huevos.


El sistema aprieta, aprieta, aprieta y ahoga y, llegado el momento, terminará llegando la gota que colme el vaso, y en ese momento, cuando ya no se pueda apretar más, no habrá pastilla azul que logre volver a dormir a quienes hayan abierto los ojos…

jueves, 4 de julio de 2013

Jueves con Forges

Algunos jueves, a falta de palabras, buenas son sarcásticas sonrisas...





martes, 2 de julio de 2013

La mala suerte

Con estas cosas lo mejor habitualmente es callarse y pensar lo de que “todo lo malo que pase sea esto” no vaya a ser que uno abra la boca y continúe la mala racha. Así que he optado por eso de dejar pasar los días, no vaya a caerme un tiesto mientras paseo o me de una salmonella si me voy de pintxos.

Es curioso como, una vez que a uno le empiezan a pasar pequeños “accidentes”, es como si el universo se aliase para que sucedan todos juntos y en un breve lapso de tiempo, que si un accidente haciendo kayak, un golpe con el coche, incluso que te roben plantas del balcón… mala suerte, se suele decir.

Lo cierto es que yo nunca he tenido muy claro si la suerte te busca a ti o si eres tu quien la busca a ella, lo mismo que no tengo muy claro si cuando decimos que tenemos mala suerte no hemos tenido una potra del copón bendito y deberíamos estar dando palmas con las orejas de que no nos pasaran cosas peores, Porque lo cierto es que me corto el pie pero se queda en un susto y una marca para la posteridad, o que yo sigo entero y es el pobre coche el que paga los golpes que me dan, lo que hace que el concepto de buena o mala suerte no deje de ser algo muy relativo.


Aún así, como habrán comprobado, me he cuidado mucho de hablar de mi mini “mala racha” hasta que no parece haber pasado, no vaya a ser que me mire un tuerto, y tengamos una verdadera desgracia…

viernes, 28 de junio de 2013

Hoy un poco de musica...

Hay días en los que las palabras se atascan, y es necesario que sean las notas las que se expresen con total libertad...

miércoles, 26 de junio de 2013

De los pelos

Se supone que en estas fechas es cuando uno comienza a relajarse, mira por la ventana y el sol y los pantalones cortos le hacen pensar en lo que va a disfrutar de sus ratos libres; en la oficina poco a poco la gente se va marchando de vacaciones con lo que hay menos volumen de trabajo; y ya casi casi tienes la maleta preparada para ese tan ansiado viaje que llevas tanto tiempo preparando…

Pero resulta que este año, cazurro el como ninguno, se empeña en llevarme la contraria, y en convertir el comienzo de verano en un larguísimo final del otoño, que esperemos se evapore con el primer día de playa. La cuestión es que entre el clima polar, la ingente cantidad de trabajo que tenemos y que ya hace un año que volví de mis no se si merecidas pero sí disfrutadas vacaciones, este mes final de mes de junio me están entrando ganas de arrancarme los pelos uno a uno, incluidos los de las piernas e incluso los del culo si la cosa se alarga.


Así que nada, seguimos intentando respirar el inexistente aroma veraniego, comenzando a soñar con horizontes que recorrer el año que viene y tomándonos el curro como lo que es, a ver si así conservamos los 4 pelos que nos quedan…

viernes, 21 de junio de 2013

Los antiviajes

Siempre digo, cuando me sale el corazón viajero, que uno puede llegar a encontrarse en su casa prácticamente en cualquier lugar, la única premisa es encontrarse donde uno se quiere encontrar.

Por eso, imagino, es por lo que me gustan tan poco los viajes obligados, las rutas hechas a la fuerza y en las que los ojos de niño son más un estorbo que otra cosa. Viajar por trabajo… casi casi lo puede uno considerar un oximoron…

Cuando uno viaja por trabajo hay algo que marca transversalmente todo lo que rodea al viaje: la falta de ilusión. Los aeropuertos dejan de ser la puerta de salida de sueños y  noches sin dormir para pasar a ser una mera herramienta para llegar a un destino no deseado. Los hoteles no son la cama en la que reposar las vivencias adquiridas y grabar las imágenes disfrutadas para pasar a ser no más que las paredes que encierran el descanso que precede a una mañana de más de lo mismo. Las calles dejan de emitir aromas y sonidos para el recuerdo, y sólo quedan prisas y cosas por hacer, mucho gris y poco color…


Por eso, cuando uno vuelve a casa, después de un viaje antiviaje, al final sólo quiere volver a disfrutar de lo cotidiano, y empezar a pensar en futuros aeropuertos, en los que los destinos no se midan con cronómetros y cuando se pague, no haga falta pedir el ticket… 

viernes, 14 de junio de 2013

Mirando al finde con humor...